Fulham Broadway: Bienvenidos a Chelsea Village

Por: Antonio Rosique (Texto elegido por Miguel Ángel Zertuche).

¿Arrogante yo? No me hagan reír 

José Mourinho, director técnico del Chelsea FC

8 DE DICIEMBRE, 2004

Desde muy jóven, José desarrolló un ojo prodigioso para ver el futbol; tanto, que fue el primero en darse cuenta de que como jugador no llegaría muy lejos. Su padre, que se ganaba la vida como portero del Os Belenenses, supo aprovechar la temprana capacidad del chico y cada semana lo mandaba a espiar al próximo rival de la liga. Si el reporte le servía al equipo para ganar el partido, José recibía un pequeño porcentaje del premio económico. Negocio nada despreciable cuando se tienen 14 años.

Así, aquel adolescente flacucho y de mirada felina fue agudizando su asombrosa capacidad para descifrar los códigos del juego. Su obsesión por el detalle lo llevó a leer cuanto encontraba sobre la materia. Y como muchos de esos libros provenían de Inglaterra, José se embarcó hacia la Isla para aprender el idioma y alguna otra cosa que le pudiera servir en el camino.

Pasaron los años hasta que un buen día, alguien en el Sporting de Lisboa preguntó: “¿Quién habla inglés?”. Y fue ahí cuando José, que en ese tiempo trabajaba para el club, fue promovido como traductor personal del nuevo entrenador: Bobby Robson. Al poco tiempo, Robson lo convirtió en su discípulo, se lo llevó al Porto FC como asistente y después de dos exitosas temporadas partieron juntos al FC Barcelona.

Ahí, José terminó de graduarse como entrenador y conoció a otro técnico que impulsó su ascenso: Louis Van Gaal. El holandés valoró de tal manera la capacidad del joven portugués, que le permitió dirigir algunos partidos de la Copa del Rey. Después de aquel aprendizaje titánico, José Mourinho regresó a casa para abrir su propia brecha en la liga portuguesa.

Su primer trabajó resultó un petardo. Apenas aguantó nueve partidos como técnico de un Benfica que estaba hecho una tormenta. Un club menor como el Uniao Leiria le dio una segunda oportunidad y José los metió entre los cuatro primeros.

Y tras esa destacada labor, volvió al Porto FC para ganarlo todo: Liga, Copa, Copa UEFA, Liga de Campeones. Ya para entonces, a sus 40, lo llamaban Sr. Mourinho.

Hace apenas seis meses que José se instaló en el oeste de Londres como el último fichaje del millonario Chelsea FC de Roman Abramovich. El club cumplió, en 2005, 50 años sin ganar la liga. De hecho, sólo la ha conquistado una vez en su historia centenaria. Se trata de un equipo que hasta hace algún tiempo miraba de reojo a los gloriosos Arsenal, Manchester United o Liverpool. Pero esa etapa se acabó. Abramovich ha traído los millones y Mourinho implantó la costumbre del triunfo.

Con sólo una derrota, el Chelsea es líder indiscutible de la Premier League. El equipo no muestra fisuras. Su goleador, Gudjohnsen, nació en Islandia. Su figura, un mediocampista en estado puro: Frank Lampard. Y su capitán (como debe de ser), un temible defensa inglés: John Terry.

Las casas de apuestas británicas ya cotizan la posibilidad de que el club gane la combinación imposible: Liga, Copa de la Liga, Copa FA y Liga de Campeones. Cuatro trofeos en un año. Por lo pronto, el equipo azul de José Mourinho está sano en todas las competencias y sus viejos fanáticos se pellizcan porque creen estar soñando “Happy blue year”, he escuchado que en estos días se dicen unos a otros.  

Mourinho

 

(Foto: lagazzetadf.com)

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