Gracias Messi por estos 10 años de títulos y goles

Por: Miguel Ángel Zertuche.

Verano 2003. Argentina iniciaba su camino rumbo al Mundial de Alemania, el nombre de Lionel Andrés Messi Cuccittini no significaba mucho en su tierra natal. Eran tiempos en que Andrés D’Alessandro, en River Plate, y Carlos Tévez, con Boca Juniors eran las promesas de la liga y de la Albiceleste.

Sin embargo, tres años antes el FC Barcelona lo había detectado en las inferiores de Newell’s Old Boys, donde vivía una felicidad a medias. Messi ya hacía gala de su descomunal talento, pero sufría un problema hormonal que mermaba su crecimiento.

En 2000, cuando Lionel tenía 13 años de edad, la familia Messi Cuccittini optó por ir a Europa porque el tratamiento médico del niño superaba su capacidad económica.

Al tiempo, con 1.40 metros de estatura, la Pulga fue a probarse a la entidad culé donde de inmediato cautivó a Carles Rexach quien pensó en ficharlo; de hecho, le ofreció el primer contrato en una servilleta.

Tras dos años de inyecciones diarias que le ayudaron a superar todas sus desventajas físicas, la nueva joya del fútbol pampero debutó en un amistoso con el primer equipo del Barcelona, el 16 de noviembre de 2003, ante el FC Porto.

Al siguiente año, el 16 de octubre, Messi debutó en la Liga ante el Espanyol y el 7 de diciembre se estrenó en la Champions League. Con el paso del tiempo, el aprendizaje ha sido enorme en un vestidor lleno de figuras en el que todavía se reconoce como un “niño mimado”.

Con Frank Rijkaard llegó el ansiado debut en el primer equipo, pero con Pep Guardiola llegó la consagración como el mejor jugador del orbe. Aún no podemos sacarnos de la mente la calca del “Gol de Siglo” de Maradona ante el Getafe; tampoco podemos olvidar ese”salto de gigantes” en el Olímpico de Roma para vencer la cabaña de Edwin Van der Sar en la final de la Champions, ese inolvidable 2009 donde el Barcelona lo ganó todo.

Son muchísimos los momentos de la Pulga Biónica con el equipo blaugrana, pero a 10 años de su debut liguero nos podemos sentir privilegiados de ver a un jugador que pasará a la historia del balompié y que se codea con Pelé, Maradona, Cruyff y Di Stéfano. Es cierto, tiene la asignatura pendiente de ganar la Copa del Mundo con Argentina, pero nadie, ni el aficionado de hueso colorado del Real Madrid, puede dudar su calidad.

El escritor Juan Villoro hace una interesante reflexión sobre el astro argentino en su libro Balón Dividido: 

“Mientras siga jugando, no sabemos hasta donde llegará. Sólo sabemos que no hay defensas ni cerraduras que puedan detenerlo”. (pp.60, capítulo: Lionel Messi: infancia es destino)

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